domingo, 30 de octubre de 2016

NaNoWriMo 2016: Proyecto Alaska

Hace tres días yo no tenía planeado estar aquí, escribiendo esta entrada. Hace tres días estaba en el final de una etapa complicada, pero yo no lo sabía. 
Empezar una nueva novela es todo un acontecimiento para mí. Durante ese día procuro estar relajada, familiarizarme con la historia, repasar el guion, y mentalizarme. Me pongo bastante nerviosa antes de empezar, siempre de noche y habiendo limpiado y ordenado mi escritorio de antemano. Todo tiene que estar como yo quiero y, por supuesto, debe haber una taza de café frío a mi lado. Entonces respiro hondo, abro un documento word nuevo, preparo todas las carpetas y documentos que necesitaré para consultar mientras escribo y permanezco un largo momento con las manos en el teclado, mirando la hoja en blanco. A veces son minutos enteros hasta que encuentro la frase adecuada, el golpe con el que iniciar el largo viaje que supone escribir una novela.
Este es un ritual que he repetido siempre, excepto el viernes pasado. Ese mismo viernes en el que decidí que los calvarios creativos y los bloqueos que había estado viviendo desde antes del verano se iban a acabar de una vez por todas. Calvarios que no me permitieron escribir, pero sí crear.
El Proyecto Alaska es algo en lo que he estado trabajando todo el verano. Y para mí, de alguna forma, significa un nuevo comienzo. Cuando terminé el guion, un guion de 28.500 palabras al que le puse mucho mimo y esfuerzo, no fui capaz de empezar a escribir. El bloqueo estaba en mi vida. 
Qué bonito.
Sin embargo, el viernes algo cambió en mi cabeza y decidí tirarme a la piscina con la ropa puesta. No le di la importancia habitual al hecho de empezar una novela, no me mentalicé, simplemente repasé algunos datos y a la una y media de la madrugada escribí las primeras 400 palabras de este proyecto después de cinco meses sin escribir una sola de algo que verdaderamente me llenara. 
Cinco meses.
No sé si eso a vosotros os parece mucho o poco tiempo, pero para mí es una vida entera. Cuando no soy capaz de escribir y transcurre tanto tiempo en mi cabeza empiezan a pasar cosas malas, y yo me vuelvo una versión que detesto de mí misma. ¿Sabéis cuando en Silent Hill entras en una habitación normal y de pronto empiezan a oxidarse las paredes, aparecen monstruos y todo se vuelve oscuro y chungo que te cagas? Pues con esa imagen os hacéis una idea.

jueves, 13 de octubre de 2016

Reflejos en un ojo dorado

Comencé el mes de #LeoAutorasenOct terminando una novela de Lois MacMaster Bujold que no me ha entusiasmado particularmente y he continuado con "Reflejos en el ojo dorado", de Carson McCullers, que he leído en LC junto con Omaira y Nuria.
Hacía tiempo que quería leer a la autora por pertenecer al género gótico-sureño del que ando enamorada desde hace tiempo, y porque tenía la impresión de que su estilo me recordaría a de Flannery O'Connor, autora de la que hablé en esta entrada. Afortunadamente acerté, y mi primer contacto con McCullers ha sido prometedor.

«En el momento en que se espera un desastre inminente y desconocido, la mente se prepara de un modo instintivo abandonando por unos instantes la facultad de sorpresa. En ese momento la sensibilidad parece agudizarse y entrever, como en un calidoscopio, todas las consecuencias del desastre; y cuando este se produce creemos que, de algún modo sobrenatural, ya lo habíamos previsto»

La breve historia de "Reflejos en el ojo dorado", escrita por su autora sin una pretensión real de ser publicada, sino más bien para disfrute personal, nos sitúa en una base militar y se centra en el matrimonio de los Langdom y los Penderton, ambos unidos por una extraña y fría amistad, sobre todo teniendo en cuenta que el coronel Langdom mantiene relaciones con la señora Penderton, Leonora, y tanto el capitán Penderton como la esposa del coronel, Allison, son conscientes de ello.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Letras con nombre de mujer

Estar en twitter tiene sus ventajas más allá de compartir frustraciones, pasiones y gifs. A veces ves cosas que te alegran el día, iniciativas que comienzan siendo una mera conversación y acaban arrastrando a muchísimas personas por una causa buena y con sentido. Yo no he tenido el honor de haber participado en la creación de ninguna de las que voy a comentar hoy aquí, pero para mí es una obligación casi moral el hablar de ellas en mi espacio y aportar mi granito de arena a su difusión. Ambas iniciativas tienen un tema en común, una lucha común, un propósito común: leer y dar visibilidad a autoras. No importa la nacionalidad o el año de nacimiento, ni si han sido publicadas de manera independiente o con grandes o pequeñas editoriales, sino hacerlas visibles (digo "hacerlas", pero yo, como autora y mujer que soy, me autoincluyo entre ellas), quitar ese muro que todavía sigue existiendo cuando se trata de igualdad, muro que todos, tanto editoriales, como lectores, hemos construido y que, con ayuda de iniciativas como estas, puede ir desapareciendo poco a poco.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Ready Player One

   Compré este libro hace tanto que ya ni me acuerdo. Me llamó muchísimo la atención su sinopsis (videojuegos, hola) y su portada, y tenía tan buenas críticas que caí en la tentación y acabé haciéndome con él. Pero unas lecturas llevaron a otras, que llevaron a crisis de sequía "lectoril" absoluta, que se subsanaron con otras lecturas que luego me condujeron a más, y pasó el tiempo sin que llegara el momento de Ready Player One (RPO) hasta que este verano, por fin, pareció iluminarse en mi estantería y me decidí a devorar la novela escrita por Ernest Cline con muchas ganas.
   La historia, ambientada en un futuro donde el hambre, la escasez y la miseria sólo son comparables al avance de la tecnología, tiene como protagonista y narrador a Wade, un chico de 17 años que, como la casi totalidad de la población, se pasa el día conectado a un mundo virtual llamado OASIS. Su creador, James Halliday, un tipo antisocial y brillante eternamente enamorado de la década que marcó su adolescencia, los 80's, lo dejó todo dispuesto para que tras su muerte se pusiera en marcha una competitiva carrera cuya finalidad es conseguir un "huevo de pascua" que él mismo escondió en alguna parte de OASIS y que implica, para aquel que lo encuentre, heredar la propia OASIS y toda la fortuna de Halliday.
  Para los que no estéis familiarizados con el término, un huevo de pascua es un mensaje o contenido oculto, normalmente en un videojuego, aunque también se puede extrapolar a otros formatos. Como imaginaréis, la lucha por encontrar el huevo se convierte en todo un evento social que atrae a jugadores, empresas y medios de comunicación, y Wade es uno de los muchos que cada día se dejan la piel para encontrarlo.
No quiero hablar más del argumento porque esto se descubre mejor leyendo y a mí es casi siempre lo que menos me interesa, así que ahora procederé a hablaros de lo que ha sido mi experiencia con esta lectura.
Cuando comencé RPO una de las cosas que más me gustaron fueron las referencias a los 80's. A pesar de haber nacido en el 89, soy la menor de tres hermanos y gracias a ellos mi infancia ha estado plagada de películas, series, música, videojuegos y consolas de los 80, así que con RPO mi lado nostálgico se activó alcanzando cotas muy elevadas. Sin embargo, la nostalgia es como el café (mentira, no hay nada como el café): trae consigo un subidón. Pero todo lo que sube baja, y con RPO, después de las primeras 100 páginas, empecé a cansarme.
En mi opinión se abusa de estas referencias que abarcan videojuegos, consolas, canciones, películas (me ha dolido en mi corazoncito fangirl que no se mencionara a “La cosa”, pero ese es otro tema y nada importa ahora mismo) actores, sus títulos y, en la mayoría de los casos, dónde aparecen, qué, cómo son y de qué van. Estaba saturada de que se me explicara el argumento de tantas películas o videojuegos a pesar de que a veces tenía relación con lo que estaba pasando en la historia, pero es que se explica todo, absolutamente todo. 

Además de las referencias, se explican muchos detalles concernientes a OASIS y, creedme, OASIS es como una galaxia llena de cientos de planetas con sus leyes, sus límites y sus muchísimas peculiaridades con la que Ernest Cline podría escribir una biblia si quisiera. Y esto está realmente bien, es decir, me gusta que el mundo donde se desarrolla la historia esté trabajado y éste lo está y mucho. También soy perfectamente consciente de la necesidad de contar cómo funcionan las cosas, pero eso no ha evitado la percepción que he tenido de que los capítulos eran una sucesión de explicaciones concatenadas con otras que enterraban a la propia historia.
Pero entonces, mientras leía, recordé una novela que disfruté muchísimo: “El marciano”. Si lo habéis leído sabréis que este libro es una ingente cantidad de explicaciones con lenguaje bastante técnico de manos de Mark Watney, un astronauta que se queda solo en Marte y comparte con nosotros su desesperación y sus ocurrentes planes para escapar.
Me pregunté cómo es que me lo había pasado tan bien leyendo “El marciano” con todas aquellas explicaciones mucho más densas que las de RPO, y que en esta novela fueran las que parecían suponerme el mayor lastre. Y de pronto me di cuenta de cuál era el problema desde el que se desencadenaban todos los demás, y que no sólo he tenido con RPO, sino con muchísimos libros a lo largo de mi vida.
En más ocasiones de las que me gustaría me he encontrado leyendo novelas que creía que adoraría y que han supuesto decepciones tremendas, novelas con elementos en sus tramas que son completamente afines a mí, de estos que encuentras en una sinopsis y dices: "Madre mía, este libro me va a encantar". Luego te topas con esos elementos que tanto te habían emocionado, pero el libro no te encanta y la frustración resultante es tremenda, sobre todo cuando no sabes exactamente qué es lo que falla. El protagonista no te cae mal, las cosas que suceden son interesantes... «¿Qué es lo que me pasa?». Esa pregunta me la he hecho durante la lectura de RPO varias veces. «¿La novela es un maldito videojuego con mundos diversos y ambiente ochentero y no está encantándome? ¿Es que estamos tontos o qué?». Y de nuevo volvía a pensar en "El marciano" y no le veía sentido a nada, hasta que por fin llegué al "meollo" del asunto: el protagonista.

Es fácil darse cuenta de que los personajes son un problema cuando no te gustan y fácilmente se destacan a sí mismos como las piedras que entorpecen la historia, pero la cosa se complica cuando el personaje (protagonista en este caso) no te molesta y además está envuelto por una trama y una ambientación que de por sí crees que tendrían que hacer que el libro te resultara maravilloso.
Tras darle vueltas comprendí que Wade, el narrador en primera persona, era el eslabón que estaba fallando en mi cadena mental de dificultades con la historia. No es un personaje que me caiga mal, no creo que actúe de manera incoherente ni me ha irritado en ningún momento, pero Wade es la voz que nos habla, el prisma a través del cual lo vemos y lo sentimos todo, y lamento decir que me ha parecido una visión tan descolorida que ha empañado lo demás.
A nivel personal, la voz con la que se cuenta una historia es incluso más importante que los personajes que la protagonizan, los cuales son el otro gran factor que para mí lo determina casi todo. La trama, el contexto y la ambientación pueden ser geniales, pero si esos dos factores a mí me fallan, lo demás nunca será suficiente.

Esto, por supuesto, es una apreciación completamente personal. Tanto Wade como Art3mis, Hache y el resto de personajes están bien definidos, tienen su función, sus objetivos, y ninguno me ha disgustado. La historia es original, OASIS es un lugar fascinante que merece la pena conocer y que ya quisiera yo poder tener a mano. Está muy bien trabajado y es evidente que el autor lo ha pensado y cuidado con mimo y esfuerzo, lo cual he agradecido. Y salvo ciertos momentos en los que las cosas sucedían de un modo demasiado "conveniente", los acontecimientos me ha parecido que estaban bien hilados, pero ha sido la manera de narrar de Wade (del autor, por consiguiente) lo que no ha avivado esa chispa que yo esperaba que se encendiera.
Su manera de contar las cosas no me hacía sentir nada, no ha conseguido que me implique a fondo en lo que estaba leyendo y en numerosas ocasiones sólo veía párrafos de información tras párrafos de información. En “El Marciano”, por recurrir al ejemplo anterior, esto no me sucedió porque conecté muy bien con Watney, estaba implicada en la historia, disfrutaba leyéndole porque su voz estaba cargada de carisma y de una personalidad que me conquistó. No estoy haciendo esta comparativa para desprestigiar a RPO, ni mucho menos, sino para mostraros por qué en un caso la abundancia de texto explicativo no me supuso ningún problema mientras que en este sí. Tampoco he sentido especial interés por el resto de personajes de RPO que, al igual que Wade, han estado bien, no puedo decir nada malo de ellos, salvo que lo que me han aportado es más bien poco y eso ha empobrecido considerablemente mi experiencia con la lectura.
No obstante, este ha sido mi caso personal y posiblemente vosotros tengáis otros criterios diferentes a los míos, así que os animo a que le deis una oportunidad porque, como ya he dicho anteriormente, OASIS merece ser conocida.

¿Qué me decís vosotros? ¿La habéis leído? ¿Os llama la atención?


lunes, 29 de agosto de 2016

Writing Inspiration: Mundo onírico



El mundo puede ser un lugar lleno de fealdad, rutina y apatía en muchas ocasiones, pero si miramos de la manera adecuada, los rincones más vulgares y simples que podáis imaginar adquieren un halo especial, mágico, como si hubiera salido de un sueño. Es difícil ver el mundo a través de ese prisma, pero por suerte existen personas capaces de hacerlo y de capturar lo que encuentran con una cámara. Hoy os traigo un repertorio de fotografías que pueden seros útiles para inspiraros cuando creéis o escribáis con ambientaciones realistas, que no por ello carentes de cierta magia. Normalmente uno suele tener una batería de imágenes más grande cuando se escribe fantasía o ciencia ficción (lo cual es lógico porque se aleja de nuestra realidad conocida) que cuando se escribe algo realista porque damos por sentado que ya conocemos el mundo que está ahí fuera y no necesitamos ver mucho de él para que las escenas se formen en nuestra cabeza, pero a veces puede resultar sorprendente cuántos detalles interesantes obviamos en la cotidianidad que nos rodea y que, a la hora de crear una ambientación o una atmósfera, pueden sernos muy útiles.    
Como nota antes de dejaros con el repertorio de imágenes, diré que no poseo los derechos sobre ninguna de ellas y que, al haberlas encontrado en pinterest y provenir de blogs de tumblr que no pertenecen a sus propietarios, no les citaré a pie de foto porque no sé quiénes son. Empecé a hacer un rastreo de cada una de ellas, pero ni así he logrado encontrarles. 
Si conoces al autor de algunas de estas fotografías, por favor, házmelo saber y lo nombraré adecuadamente. Disfrutadlas. ¡Espero que os sean útiles!


domingo, 21 de agosto de 2016

Sobre fantasmas, chicas danesas y películas soporíferas


CAZAFANTASMAS (2016)
El miércoles fue al cine a ver el reboot de "Cazafantasmas" con unas expectativas bastante altas. Después de todo el revuelo que se formó desde que se anunció la película por el mero hecho de que las protagonistas iban a ser mujeres, sabía que la crítica iba a ser dura. ¿Por qué? Porque estamos hablando de que, para muchos, esto ha significado la "perversión" de un clásico de los 80, una película que ha formado parte de la infancia y adolescencia de muchas personas y que se iba a echar a perder "sólo porque el feminismo está de moda y hay que meter mujeres hasta en la sopa". Mujeres que, además, no están acordes con los cánones de belleza que suelen vendernos en todos los medios, mujeres que son exactamente eso: mujeres, no un reclamo comercial, no una bonita cara con la que entretenerte mirando.
Es la primera vez que he visto una película protagonizada por un grupo de mujeres que no trata sobre temas que supuestamente sólo nos conciernen a nosotras (cómo los desengaños amorosos, porque todos sabemos que las mujeres somos criaturas delicadas y sentimentales que devoramos tarrinas de helado cuando nos deja el novio) o en la que no se las presenta como iconos de la belleza. Aquí las protagonistas no tienen que demostrarte en cada plano que son guapas para justificar por qué están ahí, están ahí porque tienen lo que hay que tener, porque saben lo que hacen y lo que quieren. Y este, en mi opinión, es uno de los mejores aciertos de la película: sus personajes. Están bien definidos y caracterizados, y en pantalla encajan a la perfección. 
La película no aburre en ningún momento, mantiene un buen ritmo a lo largo de las escenas y tiene una muy buena distribución de tiempos en los que se presenta bien la trama, los personajes, los conflictos y la resolución de los mismos. El humor ha sido otro punto a favor, a veces demasiado obvio para mi gusto, pero con momentos muy buenos. Además, creo que es muy fiel al espíritu de las originales, a las que hace varios guiños sin caer en el plagio de escenas (como ocurre tantas veces en estos casos).
En definitiva, a mí no me ha decepcionado en absoluto. Amena, divertida y muy entretenida, me ha parecido una digna sucesora de las anteriores.


viernes, 12 de agosto de 2016

Los violentos lo arrebatan

Fotografía de Dorothea Lange

Desde los días de San Juan Bautista hasta ahora, 
el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.
Mateo 11:12 


   Cuando leí a Flannery O'Connor por primera vez sentí un placer extraño, una incomodidad morbosa. Había algo desagradable en aquellas páginas, y precisamente por eso me resultaban tan hipnóticas, por eso seguía leyendo. Hay misterio en la miseria humana, una oscuridad que entendemos, que conocemos, pero que no podemos descifrar del todo. Si algo caracteriza a las historias de Flannery O'Connor es que rezuman miseria en todas sus vertientes. Leerla es como mirar un cuadro grotesco, deforme, mal hecho. "Es feo", piensas, pero ahí sigues, mirándolo, y pronto descubres que no puedes apartarte, que necesitas mirar porque esa fealdad esconde una verdad que nunca antes habías visto, una verdad que sólo puede mostrarse así, siendo fea, mal hecha.
    Flannery O'Connor nació en Savannah, Georgia, en el seno de una familia católica rodeada de un mar de protestantismo. Vivió envuelta por el fervor religioso, por el fanatismo y la idea de que Dios era la única salvación posible. Su vida estuvo fuertemente marcada por la iglesia y su contraste con la locura evangélica del sur, donde todo el que se sintiera con fuerzas podía agarrarse a una biblia y pregonar la palabra de Dios. El sur de los Estados Unidos era una cuna de racismo y pobreza en la que surgían predicadores de cualquier parte. O'Connor, como recta católica, observaba este mundo y lo condenaba. Para ella, de hecho, el mundo no tenía salvación posible. Su vida, además, fue corta (murió en 1964 a los 39 años) y estuvo marcada por la sombra de la enfermedad.
    Pasó la mayor parte de su existencia recluida en "Andalusia", la granja familiar, desde donde produjo toda su creación literaria. A pesar de su imposibilidad para andar sin ayuda de muletas, y su delicada salud, era una mujer fuerte, en comunión con las costumbres de su tierra y un agudo sentido del humor. Era capaz de escribir cosas terribles con una importante carga de humor negro. Se la considera, junto a Faulkner y Tennesse Williams, un exponente del gótico sureño, afirmación de la que me gustaría saber qué opinaba, pues muchos la clasificaban como naturalista y en este sentido O'Connor siempre se mostró en contra. Yo, por mi parte, prefiero verla como una rara avis, exótica como los pavos reales que se paseaban por su granja y tan marcada por la religión que no imagino cómo podría haberla eludido en sus obras. O'Connor, al igual que sus personajes, estaba supeditada y abocada a ella.