Estoy como una cabra.
Todavía no sé qué me ha poseído exactamente ni de cuántas varas es la camisa en la que me he metido, pero me he apuntado al
NaNoWriMo, y ¿qué se supone que es esto? Pues, para los que no lo sepáis aún, se trata del National Novel Writing Month, o en otras palabras,
un mes en el que escritores de todo el mundo se comprometen a escribir una novela. Bueno, esto es muy relativo porque en realidad el reto es escribir
50.000 palabras en 30 días, que no es moco de pavo. Por lo que tengo entendido, cada uno emplea el reto como quiere, bien sea para animarse a escribir más (tenga los proyectos que tenga entre manos), para darle un buen adelanto a un proyecto ya empezado o para empezar uno desde cero. No obstante, aquí lo que importa es escribir, escribir y escribir. Da igual que lo que obtengas sea un truño, pero hay que llegar a esas 50.000 palabras.
Pero no os penséis que esto va de ponerse delante del ordenador y pulsar teclas sin pensar, porque no, a este reto hay que ir preparado, con las ideas muy claras de qué vas a escribir, cómo y por qué. Yo no iba a apuntarme porque estoy preparándome unas oposiciones, tengo un importante examen de recuperación en diciembre y tres proyectos empezados (dos novelas autoconclusivas y una bilogía cuya primera parte está casi terminada), pero ¡ey! lo he avisado arriba, ¡estoy como una cabra!
Por eso me he apuntado, y no creáis que es con uno de los proyectos que ya tengo empezados, porque no, con otro nuevo que terminé hace algún tiempo (puede pareceros que rozo la enfermedad mental, y posiblemente llevéis razón, pero no dejo de hacer proyectos nuevos, NUNCA). Y de esto es de lo que vengo a hablaros hoy, de RED VALLEY.
No acostumbro a poner títulos ni a hacer portadas hasta que he terminado la novela, pero en el NaNo te lo piden y, la verdad, me hacía ilusión tenerlo desde el principio para variar. "Red Valley" es el título provisional (ya veremos si luego lo cambio) para
un proyecto que representa una gran novedad para mí en cuanto género, porque es de
misterio, y además está ambientado en la realidad, algo a lo que no me había enfrentado en conjunto ni por separado.
Una de las cosas que creo que me caracterizan como escritora es que no puedo dejar el culo quieto en un género, aunque es verdad que me suelo mover por el de la cc. ficción y la fantasía. No obstante, quería probarme a mí misma haciendo una novela de este tipo, y allá que voy a tirarme al ruedo.
La historia transcurre en el 1964, en Nightingale, un pequeño pueblo al sur de Kansas. Por la época y el lugar ya habréis imaginado el telón de fondo de la novela: racismo, férreas tradiciones, mentes cerradas y el encanto incondicional de aquellos gloriosos años sesenta. Los protagonistas son Aibileen Alcott, una columnista del periódico local que ha vivido toda su vida en el pueblo, e Ichabod Comstock, un recién llegado que, debido a su pasado, se convierte inmediatamente en centro de chismes y habladurías.
En esta historia, como ya digo, hay misterio, eso es una de las cosas que hacen que los acontecimientos se sucedan, pero no es lo único que he querido retratar, de hecho, no es más que una excusa para hablar de lo que realmente quería: de la inocencia, de los prejuicios y del miedo. De cómo la vida nos hace perder esa mirada libre de etiquetas que nos dicen qué es bueno y qué no lo es, del miedo a aceptar lo que no queremos creer, de cómo ese miedo nos ciega hasta el punto de darnos igual quiénes paguen o quiénes sufran. Esta novela no trata de misterios, sino de formas de ver la vida y la verdad de las cosas. Así, al menos es como yo la concibo, por eso no me gusta etiquetarla como thriller de misterio, porque no la veo así. Sí, tiene muchos ingredientes de este género, pero mi intención es ir un poco más allá y hacer que el lector no solo lea porque quiera saber qué pasa al final, sino porque se sienta dentro de la historia de estos personajes y todo lo que les ocurre en Nightingale.
En Red Valley, no obstante, habrá muchos interrogantes que resolver: asesinatos, niños perdidos y una casa blanca, vieja y alta que esconde tantos secretos como el hombre que vive en ella.
Este es mi proyecto, queda oficialmente presentado en sociedad, y durante el mes de Noviembre juro solemnemente que (esto es una travesura) me dedicaré en cuerpo y alma a él. A ver si soy capaz de llegar a las 50.000.
¿Qué os parece Red Valley? ¿Conocíais el NaNoWriMo?
¿Participáis o habéis participado alguna vez?
¡Contadme cosillas!